Relatos de verano: De amicitia
- elfesa4
- 7 ago
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7 de agosto de 2025
En el pequeño pueblo castellano donde vivían, siempre estaban juntos. José tenia 12 años y Lorenzo 13. De tanto estar juntos, realmente se parecían físicamente, sino en las facciones, en los gestos, en esa cara de pillo que los dos exhibían de natura, y que desde luego hacían justo honor a su condición.
No ocurría fechoría en el pueblo en la que nos estuviesen metidos, desde abrir a las ovejas para que saliesen, con el consiguiente cabreo del dueño, hasta meterse en las huertas de la gente y dejar a los frutales tiritando sin una sola manzana , o coger los tomates justo cuando la Bene quería recogerlos porque estaban en su punto, en fin las típicas pillerías de dos chavalines en aquella época maravillosa donde los chavales jugaban y no se pasaban el día jugando, pero jugando con la con la play .
Ambos procedían de dos familias que vivían de siempre en el pueblo y que se dedicaban a las faenas de las tierras y el ganado. El padre de José, sin llegar a ser lo que se llamaría un hombre rico, poseía buenas tierras y bastantes ovejas. Tanto los trabajos agrícolas como sobre todo los ganaderos, son muy esclavos porque ni el campo ni los animales entienden de vacaciones: hay que arar, sembrar y después cosechar cuando toca y a los animales hay que atenderlos todos los días. José era hijo único, y por tanto toda la hacienda de sus padres le correspondía como legítimo heredero. Esta perspectiva, si bien por un lado al padre le gustaba, pues todo el esfuerzo que habían realizado tanto el como su mujer no se perdería, sin embargo, también anhelaba otra vida para su hijo, con mas libertad y menos sacrificio.
En cuanto a la familia de Loren, eran gente humilde y que subsistían, el padre trabajando como obrero para las tareas del campo y también cuando era preciso con los animales. Precisamente trabajaba con el padre de José
Ambos chavales asistían a la escuela del pueblo y de los dos el que más destacaba era Loren, que era muy despierto y sobre todo tenía una gran pasión aprender.
Los veranos fueron pasando y llego el que iba a cambiar sus vidas por completo.
A José, le habían dicho ya que debía ir a estudiar a la capital, porque debería labrarse un porvenir y para eso tendría que ir la universidad. El chaval pensaba que el no necesitaba para nada ni ir a la universidad y mucho menos que esa supuesta carrera seria la que iba a labrar su vida. Tenia claro que eso en su caso no era así y así se lo comentó a Loren una tarde de agosto cuando ser reunían en una piedra en alto en la orilla del riachuelo.
Loren, mi padre me ha dicho que este año no voy a estar aquí y que me tengo que ir a la capital a la Universidad. Según mi padre para labrarme un porvenir, y yo, no quiero, me quiero quedarme aquí y seguir haciendo loque hemos hecho siempre tu y yo: como ya no hay escuela pues ayudar en las faenas a nuestros padres y luego ir a cazar y a pescar, vamos lo que siempre nos ha gustado. ¿Qué opinas tu?
Loren le miró muy serio y como un poco asombrado que a su amigo le cogiera por sorpresa la noticia
Mira José, esto que me has contado es lógico y yo lo presentía desde hace tiempo. Tu padre tiene posibles, te tiene a ti como hijo único, y desea que el día de mañana tengas un porvenir en la ciudad, y no te estés tan esclavo como todos los que trabajamos aquí en el campo, que se nos pasa la vida mirando al cielo para ver el tiempo que viene y atendiendo a los animales.
Mi caso es completamente distinto. A mí me encantaría poder irme de aquí, ir a la Universidad y aprender todo lo que pueda, porque el saber es lo menor que hay. Te hace más independiente en general, te enseña cómo funciona casi todo y además te abre un montón de posibilidades que, de otra manera, ni sabes que existen. Pero claro, mi padre no puede enviarme fuera y por tanto yo seguiré aquí ayudándole y viviendo como siempre, pero estoy contento que tu, mi mejor amigo, puedas hacer eso que tanto deseo. Y cuando vengas de vacaciones, me cuentes todas las cosas que hay fuera de aquí
Al decir esto, los dos amigos se abrazaron y siguieron hablando de sus cosas y el tema se olvidó.
Llego el día de la partida, y los dos amigos se sorbían los mocos, provocados por las lágrimas que no dejaban de salir pero que no podían controlar.
Cuando el autobús que trasladaba a José a la ciudad, el se puso en la parte de atrás y veía como su amigo empezó a correr detrás de él hasta que finalmente le perdió de vista

Han pasado 3 años…
José y Loren estaban sentados en su sitio de siempre, aunque ellos ya no eran los mismos de aquel dia en que sus vidas cambiaron de forma brusca.
Esos tres años, se habían convertido en 2 jóvenes, altos y fuertes y con las cabezas mejor amuebladas, incluso para jóvenes de su edad.
Loren, quiero hablar contigo de una cosa que me viene rondando por la cabeza desde hace tiempo. Mira, a mi no me gusta estudiar, ni la gente que me rodea y en definitiva cuando pienso en algo bueno, solo me viene a la mente el pueblo, las tierras, los animales y por supuesto tu. He leído en uno de los libros, que debo de ser un espíritu sencillo y que solo anhelo estar con la gente que quiere y trabajar en lo que siempre he visto, aunque eso no signifique que no pueda mejorar algunos procedimientos que se hacen. En fin que le he dicho a mi padre que no vuelvo y que no vuelvo.
Loren con una cara en la que no le cabian los ojos por lo abiertos que los tenia, le dijo:
¿Y qué vas a hacer?
Pues aquí entras tu. Mi padre no hace más que decir lo feliz que sería que ya que puede dar estudios a mi, y yo los desperdicie semejante oportunidad. Y fue entonces cuando le dije:
Papa, eso se puede solucionar, pero de otra forma. Loren daría su brazo derecho por estudiar en la ciudad, y ya sabes que era de los mas listos de la clase, es una persona buena y ese dinero en vez de gastármelo en mi que no quiero, te lo gastas en él. Yo me quedo en el pueblo, con las fincas y el ganado que es lo que más me gusta y de esta forma todos salimos ganado, y lo más importante, todos somos felices. Tu logras que alguien que lo merezca llegue a esa cima que deseas tanto, Loren es feliz porque le gusta las tareas de aquí y los tres somo felices. Además podías llegar a un trato con Loren, de que como pago a su beca de estudios que le pagas tu, en verano que es cuando mas trabajo hay, te ayude de forma gratuita. ¿Qué te parece?
A Loren, los ojos estaban a punto de saltárseles de las órbitas. Aunque el sabía que eso era casi imposible que el padre de José aceptara, pagar los estudios a él en lugar de a su hijo a cambio de unas jornadas de trabajo en verano, por un momento se le iluminó la cara y un rayo de felicidad le atravesó de la cabeza los pies.
Por un momento, los dos amigos se miraron frente a frente, y sin decir palabra, se abrazaron sellando para siempre esa hermosa amistad. Sabían, que pasara lo que pasara, ellos serían siendo los mejores amigos del mundo, independiente de las vueltas que la vida tuviera preparada para ellos, al margen de cualquier convencionalismo o prejucios social.

En definitiva, parecía oírse desde lejos la frase que escribió Cicerón autor del tratado de amicitia y que dice así: La amistad no es otra cosa que un acuerdo en todas las cosas divinas y humanas, con benevolencia y afecto".
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