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Un estudio de UNAD y FEJAR evidencia las consecuencias en la salud que provoca el uso inadecuado de redes sociales y pantallas

25 de enero de 2024


Las mujeres viven problemas de autoestima y depresión, mientras que los hombres presentan ansiedad y baja concentración


UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, en colaboración con la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), ha publicado un estudio para evidenciar las consecuencias físicas, psicológicas, emocionales y sociales que tiene la sobreexposición a redes sociales y pantallas, sobre todo entre las personas más jóvenes.




El objetivo de este trabajo, financiado a través del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2023, es contar con un estudio exploratorio que permita abrir nuevas oportunidades de investigación para atajar esta problemática a medio plazo.


Para la elaboración del documento, titulado ‘Estudio exploratorio sobre las afectaciones a la salud por la sobreexposición a redes sociales (RRSS) y pantallas con perspectiva de género’, se ha contado con más de 50 entidades de UNAD y FEJAR que están atendiendo casos de esta índole y también con personas con adicciones y expertas en el tratamiento e investigación.


Con respecto a la población que está recibiendo atención en la actualidad, el 52% de las organizaciones encuestadas han asegurado que es la franja de edad de entre 16 y 18 años la mayoritaria. Además, es en esta edad en la que se atiende a ambos sexos por igual, no obstante, según aumenta la edad, la diferencia entre sexos se hace mayor y llegan a tratamiento más hombres que mujeres.


Principales consecuencias : mujeres y hombres


Teniendo en cuenta las consecuencias, en el caso de las mujeres destacan en primer lugar los problemas de autoestima (95%), seguidos de la ansiedad (73%), depresión (64%) y autolesiones (32%). En cuanto al resto de problemas destacan los trastornos de conducta alimentaria y otros relacionados con el comportamiento y la socialización.


Algunas de las situaciones más citadas están en conexión con delitos como el ciberbullying, sexspreading o el ciberacoso, que representan algunos de los problemas que afectan con mayor peso a la salud mental de las mujeres. Además, también se muestran las afectaciones a nivel académico, derivadas de las relaciones de maltrato de sus parejas.


Por su parte, en los hombres la ansiedad (72%) y la falta de concentración (70%) se encuentran a la cabeza de las consecuencias en la salud que tiene la sobreexposición a RR.SS y pantallas. Le sigue la baja autoestima (67%) y la depresión (37%). Por su parte, las autolesiones (7%) están en la última posición.


Se señalan como otros síntomas característicos en los hombres atendidos la agresividad generalizada, conductas disruptivas, absentismo escolar y bajo rendimiento académico, aislamiento y agresividad respecto a su familia, cambios de carácter, pérdida de sueño, falta de otros intereses y problemas económicos.


La encuesta realizada para este estudio también ha querido explorar con qué otras adicciones se asocia el uso de RRSS y pantallas. Sólo el 9% de las organizaciones consultadas ha manifestado atender a mujeres que presentaban comorbilidad con adicción al juego, un 30% ha dicho que estaba asociado a las compras compulsivas y un 23% que la comorbilidad se encuentra relacionada con trastornos de alimentación.  Por otro lado, el 39% ha añadido otros riesgos de comorbilidad tales como trastorno en el comportamiento y agresividad, confusión en la consecución de logros satisfactorios, ansiedad o sintomatología depresiva


En el caso de los hombres, cerca del 80% de profesionales que participaron en la encuesta han declarado que el uso de RRSS y pantallas por parte de hombres tiene asociada la comorbilidad con el juego patológico. Otros trastornos asociados a estas conductas en hombres son aislamiento social, trastornos del sueño, adicción a videojuegos o al juego.


Atajar el problema


Con estos datos sobre la mesa, ambas redes quieren ir más allá enumerando una serie de acciones y haciendo un llamamiento a instituciones, poderes públicos y a la sociedad en general para atajar esta problemática.


En este sentido, el estudio enmarca la prevención como eje principal, sobre todo en escuelas e institutos, para que se puedan incluir de forma activa a las familias y favorecer así un diálogo intergeneracional, respetuoso y abierto. Además, es necesario trabajar en la divulgación de contenidos inclusivos, éticos y respetuosos y utilizar recursos creados por personas jóvenes que contrarresten las narrativas de odio que circulan en las RRSS.


De la misma manera, entre las conclusiones destaca la importancia de trabajar discursos que no patologicen, es decir, permitir que las personas afectadas y las instituciones que les atienden refuercen los recursos de preservación de la propia salud, sin entrar en discursos alarmistas que tienen poco resultado preventivo.


En este punto, también se añade que los efectos nocivos para la salud derivados del uso de RRSS y pantallas no deben ser tratados como problemas individuales y se subraya la necesidad de reforzar la idea de que no es un problema que se pueda abordar sin perspectiva de género.


Por último, se destaca la importancia de promover intervenciones y tratamientos diferenciados y aumentar los recursos y la investigación para abordar esta problemática.

 

Los medios interesados pueden acceder al estudio completo aquí.


 

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