Cuando cocinar se convierte en una terapia de grupo

8 de julio de 2020

El COVID19 dio por finalizado, temporalmente, nuestro curso de Cocina de Colectividades. De la noche a la mañana pasamos de cocinar, cortar, asar, vestir mesas y organizar eventos a confinarnos en casa con tan solo una ventana al mundo desde las redes sociales. Día, tras día escuchábamos con tristeza las decenas de fallecidos, de contagios, de tristezas que caminaban de casa en casa, de ciudad en ciudad, de país en país. Cada 15 días comprobábamos como ese espacio temporal se volvía a ampliar sin remisión. Parecía que nunca el mundo volvería a traernos la felicidad de tocarnos, vernos, compartir físicamente lo que hasta ahora era virtual, sin olor, sin calor de fuegos y pucheros.

Pero nada en la vida es eterno, y algún día, mas pronto que tarde, si todo lo hacíamos bien estaríamos otra vez juntos. Por fin ese día llegó, y poniendo todos los medios y medidas exigidas por las autoridades, nos hemos vuelo a encontrar: COCINANDO

Con fuerza, con ganas, con ilusión, con la esperanza de que todo esto va a pasar estamos cocinando como si no hubiera un mañana. Este curso lo vamos a hacer y lo vamos a aprovechar a tope, que no os quepa la menor duda. Nada como un confinamiento para saber lo que vale la libertad de compartir. Os vamos contando.

Para terminar me gustaría añadir unas frases sobre el efecto terapéutico de cocinar que nos viene  al pelo en estos tiempos de cólera:

‘El hecho de introducir la cocina como terapia se debe a la certeza, tras años trabajando en ello, de que el proceso que se establece en la cocina ayuda a la resolución de conflictos, el desarrollo de habilidades sociales, el control del comportamiento, la reducción del estrés, el aumento de la autoestima y la autoconciencia, según la psicoterapeuta Josefina Lopez Perez

 

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