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10 de diciembre. Día Internacional de los Derechos Humanos

El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre, día en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH). La Declaración Universal de Derechos Humanos es un documento histórico que proclama los derechos inalienables que corresponden a toda persona como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Está disponible en más de 500 lenguas y es el documento que más se ha traducido en todo el mundo.’


Este texto, escrito por Eleanor Roosvelt es la clave de todo.


‘En definitiva, ¿dónde empiezan los derechos humanos universales? En pequeños lugares, cerca de casa; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en ningún mapa. […] Si esos derechos no significan nada en estos lugares, tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos en nuestro entorno, nuestra voluntad de progreso en el resto del mundo será en vano.’


Este día, es de gran importancia, de suma importancia para toda la humanidad. Tal vez, en algunos sitios del planeta, sitios muy concretos y privilegiados, cuando oigan lo de los derechos humanos, piensen que claro, que como no. Pero, o están sumergidos en una ignorancia supina consciente o inconscientemente, o simplemente no se paran a pensar en el mundo donde viven.


Desde siempre, ha existido por parte de predadores la tendencia a eliminar los derechos de otros, llamados víctimas. En la naturaleza, existe porque ningún animal mata por matar, simplemente tienen que sobrevivir y la cadena biológica continúa y se estabiliza. Pero en el hombre es diferente. El hombre arrasa casi siempre por motivaciones de poder, egoísmo, odio y frustración.


Así se explican que apoyándose en ideologías políticas o religiosas, intenten y consigan que la libertad personal intrínseca de cada ser humano se encuentra sometida por la pobreza, el miedo la tortura y la muerte (aquí se ataca a dos de los más básicos derechos humanos, la vida y la libertad para vivirla; que la avaricia el poder y el dinero, consigan arrasar la vida de personas que vivían con dignidad, cultivando sus pequeñas tierras o trabajando en su talleres, con sus animales de donde obtenían la leche, queso, carne, grasa y piel de forma natural, sin arrasar con cultivos inmensos que empobrecen las tierras, desforestan las regiones y al final la sequía hace que esas gentes abandonen su terruño, su forma de vida y les condenen a una pobreza indigna en los arrabales de ciudades donde la vida en ciertas zonas sí que es pobre, mísera e indigna. Esto, es atentar contra un montón de derechos humanos, (forzar a la inmigración, quitarles la forma de vida que han tenido durante un sinfín de años, masacrar a la naturaleza, empobrecer el planeta, crear desastres naturales, ….



Volviendo a la frase de Eleanor Roosvelt, Alucinos La Salle, está haciendo exactamente eso: Los derechos humanos defenderlos en su barrio, a personas y vecinos que están allí aguantando la pandemia y sus consecuencias, que no tienen medios para comprar un kilo de arroz, ni una botella de leche, donde los niños realizan tan solo una comida al día, etc. Pero no solo es que la gente pueda comer, esto estaría en el primer eslabón de la cadena. Es que estas personas deben comer alimentos frescos, frutas, verduras, sobre todos los más débiles ancianos y niños, ya que en general, hasta ahora, los paquetes de comida eran siempre de alimentos imperecederos. Por esa razón, Alucinos ha abierto todos los viernes el mercadillo verde y solidario, para que las personas se aprovisionen de alimentos frescos para toda la semana.


Esto ha sido provocado por el COVID, pero antes de la pandemia, Alucinos ha tratado de forma integral a todas las personas cercanas en el barrio, o de otros barrios, sobre todo a personas en exclusión social, proporcionando ayuda jurídica, laboral, formativa, psicológica, y sobre todo proporcionándoles un sitio donde pueden ir a estar, pueden tomar un café y a veces un bollo (depende lo que hayan hecho en la clase de cocina) y se sientan a gusto, con cariño, y donde ellos mismos son los primeros que quieren ayudar en las actividades que se desarrollan en la Asociación.


Y terminamos con dos cosas:


la primera, que los derechos humanos son intrínsecos al género humano, que ningún poder puede ni otorgar ni quitar, y en caso de que intenten quitárnoslos, debemos luchar para evitarlo


Y la segunda es decir que Alucinos la Salle, siempre ha luchado, lucha y luchará por ellos. No lo podemos evitar. Los tenemos en el ADN



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